A TI TE TOCA ESTO Y A MI ESTO.

“Que mi novio es muy celoso y me toca “marcar tarjeta”.   Que una mujer es indecente si tiene un escote muy pronunciado,  que si una mujer está gorda es porque es descuidada de su aspecto, que si sale sola y un hombre se propasa con ella es porque se lo buscó, que ya no estamos en los tiempos de antes y que las mujeres trabajan y estudian pero que el hogar es responsabilidad de ellas.  Que los hombres son los que deben pagar la cuenta, que los niños son bruscos y las niñas delicadas…”.  Y el machismo ya no existe pero de manifiesto una única verdad: la inequidad de género está profundamente instaurada en la sociedad.

Esta inequidad, como se volvió un hábito, una costumbre, pasa desapercibida sin mayor alteración. El problema es cuando un psicópata basado en estas condescendencias sociales asesina o maltrata a una mujer.  Como este asunto es de importancia manifiesta y no dejamos de ser un segmento de población vulnerable, no tanto porque seamos incapaces sino porque somos blanco de ataques constantes debemos esperar a que a alguien en un momento de iluminación o lucidez descubra la extraña realidad de que también somos personas, y que los derechos humanos nos aplican (o al menos deberían aplicarnos) y merecemos que si nos matan “por celos”  nos hagan justicia en lugar de echarnos la culpa.

En los últimos meses nos hemos horrorizado con crímenes como los de Juliana Samboní y Dora Lilia Gálvez y me temo que esto no dejará de pasar hasta que como sociedad cambiemos nuestro modo de pensar.

Pero dejar nuestro micromachista pensamiento no siempre nos es conveniente, no se puede desconocer que es fácil aceptar que paguen la cuenta o que te recojan si sales a la calle y para algunas incluso que sea el hombre el que responde por todos los gastos del hogar, así que si enfrentamos la realidad dejar el machismo puede implicar ciertas renuncias, pero también implica vivir más relajados. No todo puede ser reproches para ellos. Creo que eliminar el machismo de nuestras cabezas significa ante todo, ser responsables de nosotros mismos, de nuestra vida, sin querer que “el príncipe azul llegue a mantenernos”, dejar de lado nuestro orden establecido y no ver raro si un hombre es profesor en un prekinder o si una chica se dedica a trabajar en construcción.

Significa que no creamos que el deber de una mujer es verse linda y el de un hombre ser fuerte. Significa que los hombres no esperen que sea una mujer la que limpie la casa o que las mujeres cedamos el puesto a un hombre que va cargado de maletas. (Y sé que hay muchas que lo hacemos). Se trata, en fin, de que solo seamos humanos sin dividirnos en géneros. Y tú, ¿Estarías dispuesto a tener la mente abierta y a dar el primer paso?

Comments are closed.