LOS INDÍGENAS WOUNAAN: LECCIONES DE UN DOBLE CONFINAMIENTO

Imagen: Dibujo de la editora “Wounan”.

La comunidad indígena Wounan, originaria del resguardo en Chagpién Tordó, ubicado en el municipio de San Juan en el Chocó, tiene una muy cercana y particular relación con sus alimentos, pero aún más, con la tierra de donde lo obtienen, es una cuestión de suma importancia para ellos. Se trata de uno de los pueblos indígenas Colombianos más ricos culturalmente, pero a la vez, de los más golpeados por la guerra entre el ELN y la fuerza pública, que los ha hecho desplazarse masivamente de su territorio.

 Qué barbaridad, por lo menos para mí, el enterarme que son más de 250 indígenas Wounnan que han salido huyendo de una guerra nacida de la avaricia, que los acorrala, que atenta contra sus parcelas, sus comunidades y que hace casi imposible la continuación de sus actividades tradicionales. Los desterrados, que han ido a parar a albergues de Buenaventura (a cerca de 48  kilómetros de su tierra natal) , aseguran no tener la atención permanente de la Alcaldía y la Unidad de Víctimas; aunado a lo anterior, el hambre, la imperiosa necesidad de protección en salud y demás recursos básicos que necesita esta población indígena para la contención de la pandemia por el Covid-19 (Artículo El Espectador, abril 2020) aquejan al principal puerto del país y a una ciudad bastante golpeada por la pobreza y la corrupción como lo es Buenaventura. 

¿Si éste es tan solo un grupo indígena del que hablamos en esta región, cómo será la situación del Amazonas, en vulnerabilidad y riesgo extremadamente altas?  Es una cuestión impensable, lo que es muy claro es que de lo que estamos hablando es de un doble confinamiento: por un lado está la acechanza de un virus que puede estar en cualquier parte, por el otro está la esclavitud de un conflicto sin tregua entre bandos que deberían estar en sus casas, resguardándose de un enemigo más grande que ellos, pero que no pueden perder el hábito de estarse matando, algo que en este país se ha vuelto como el tomar el desayuno todos los días.

No pudiendo negar el inconformismo que me genera esta problemática, hay que decir que los indígenas en general han sido el campo de batalla en las guerras, son la representación de las fichas insignificantes que van saliendo poco a poco, a veces sin querer, de una partida de ajedrez, porque lo que indudablemente importa es mantener vivo al rey.

Aunque el acuerdo de paz con las FARC estableció,en su capítulo étnico,  una hoja de ruta a favor de las indígenas víctimas del conflicto armado, esa supuesta “construcción de paz con enfoque territorial” no se ha logrado, pues las violaciones a los derechos humanos no han dejado de presentarse, traducidas en matanzas a defensores, líderes sociales y demás dirigentes indígenas después de la firma del acuerdo. Cuán duro debe ser para estas comunidades elevar gritos de auxilio que quedan en el aire y en promesas no cumplidas del Estado que, lamentablemente, sólo lleguen al papel (Barbosa, 2020).

Me ha llamado mucho la atención el hecho de que muchos grupos étnicos han decidido no quedarse con los brazos cruzados, han tenido la capacidad de autoprotegerse y autogobernarse, de no tener que depender de un Estado que dice no tener plata para los proyectos de paz y restitución de tierras, y sí para dar mercados y elementos de aseo. Los Wounaan en esto son un gran ejemplo, pues gran parte decidió, sin haber obtenido apoyo estatal, confiar en la astucia de sus líderes tribales y regresar a sus territorios, añorando más su tierra que la violencia que pudieran sufrir; los que se quedaron en Buenaventura, no han dejado de tratar de vender sus productos artesanales y han salido adelante trabajando aún en labores que no hacen parte de sus costumbres. Es lo que les queda, y los admiro por ello. Esperan la ayuda del estado, sobre todo en esta época de gran crisis económica y sanitaria, pero a la vez no esperan para tomar decisiones que creen les permitirá salir adelante y de alguna manera, no perder su riqueza cultural. 

A los Wounaan, así como a los pueblos indígenas en general, se les estudia muy poco, pero averiguando su historia no podía dejar de arrepentirme de no haber hallado antes el relato de hombres y mujeres que cuidan de su tierra, la defienden y construyen con valentía una comunidad vibrante en valores. Cómo nos falta a nosotros de todo eso. En tiempos ancestrales, estos indígenas que se extendían desde Panamá al Brasil con los Emberá, tenían que defender su territorio de las guerras con otras tribus. Para ello, usaban un instrumento que se llamaba la bodoquera, y que usaba unos dardos untados con veneno de rana, más ágiles que las flechas comunes para atacar. Gracias a la utilización de esta arma, salían vencedores de los ataques de los Gunas. Aunque la bodoquera ya no se utiliza, se refleja el gran carácter de supervivencia de estos hombres que se ha transmitido hasta hoy (Panamá, 2020). Otra cosa por resaltar, es la manera como se educan a los hijos desde muy jóvenes a manejar el territorio, a saber cómo aprovechar los recursos naturales y cómo mantener una conexión espiritual con la naturaleza y la familia, protegiéndolas y respetándolas como éstas lo merecen (“ONIC – Wounaan”, 2020). No se puede admirar más a un pueblo que lo ha dado todo por el lugar donde nació, que no se parece a los paras, a las guerrillas, a los gobiernos, a nosotros. Es un alivio que exista gente con esa fuerza, aunque lo que hagan se invisibilice. Es así, como quiero terminar esta columna pensando en los que la lean. Que ojalá sean esos que están confinados por moda y rutina, para que abran los ojos hacia el doblemente confinado pueblo indígena. Pueblo indígena que espera que compren sus canastos de tejidos de colores hechos a mano, tejidos que dejan lecciones para la vida.

Ana María Castañeda.

Bibliografía

Artículo El Espectador, I. (abril, 2020). Indígenas Wounaan desplazados en Buenaventura piden ayuda para enfrentar el hambre | ELESPECTADOR.COM. Tomado de: https://www.elespectador.com/colombia2020/territorio/indigenas-wounaan-desplazados-en-buenaventura-piden-ayuda-para-enfrentar-el-hambre-articulo-915008

 Barbosa, F. (2020). “El capítulo étnico está en el papel, pero no salió de él: líder indígena | COLOMBIA2020. Tomado de: https://www.elespectador.com/colombia2020/territorio/el-capitulo-etnico-esta-en-el-papel-pero-no-salio-de-el-lider-indigena-articulo-909396

Guerra y Covid-19, comunidades indígenas y afro bajo doble confinamiento en Valle del Cauca – Contagio Radio. (2020). Tomado de: https://www.contagioradio.com/guerra-y-covid-19-comunidades-indigenas-y-afro-bajo-doble-confinamiento-en-valle-del-cauca/

Panamá, G. (2020). El ‘arma silenciosa’ de los indígenas Wounaan. Tomado de: https://www.laestrella.com.pa/nacional/181209/arma-wounaan-indigenas-silenciosa

ONIC – Wounaan. (2020). Tomado de: https://www.onic.org.co/pueblos/1155-waunana

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