La economía naranja en rojo.


Daniel Toro, Editor General @dasatotoro

Segunda edición encerrad@s, la pandemia sigue alterando nuestros modos de vida y quitándonos cosas que creíamos normales con cada día que pasa. El Covid ha puesto en jaque al sistema de salud y a los dirigentes de las naciones, si bien el papel de éstos es fundamental en el manejo de la contingencia, es tal vez la cultura ciudadana lo único que pueda desacelerar el contagio mientras algún científico iluminado logre frenarlo.

Honestamente, y como le escuché recientemente a un amigo muy sabio, son más preocupantes actualmente las masacres u “homicidios colectivos”, o como quiera que el clásico eufemismo de la Derecha Colombiana nos lo quiera hacer leer.

Por “cultura ciudadana”, me refiero a la facultad y costumbre de pensarnos en grupo, en convivir como sociedad, a una madurez en la consciencia que nos permita identificar las consecuencias de nuestros actos en la vida de los demás y en la naturaleza que habitamos, pero esto se convierte en algo complicado de considerar en un país sin comida pero con muchas balas en donde vemos en las noticias que sus soldados violan niñas, sus policías asesinan personas trans y ocurren otras cosas de las cuales nos avergonzamos como sociedad.

Espero que en esta época riesgosa y complicada reflexionemos críticamente sobre nuestros actos y costumbres para que como sociedad salgamos juntos adelante, superando los estragos que está dejando el virus.

Esta edición reflexiona sobre cómo el mal manejo de la pandemia por parte del gobierno ha llevado a una crisis económica en el sector cultural o “economía naranja”, como prefería llamarlo el influencer-presidente Duque en campaña: los productores artísticos y el medio artístico independiente en general son víctimas de una mala planeación económica y a la generalizada veda a la reapertura económica que tan duro está azotando las empresas en Colombia y el mundo.

La hermosa portada es “Cuando el cuerpo cambia” de Maria Clara Figueroa, artista plástica y maestra en Bellas Artes Colombiana, que usando óxido de hierro proyecta una línea al horizonte del abandono y la violenta gentrificación que azotó el abandonado edificio telecom, en plena zona de tolerancia en el corazón de Bogotá.

Es una alegría también, presentarles en este espacio la serie de foros en alianza con el Instituto Colombo- Alemán para la Paz CAPAZ, en los que estaremos reflexionando sobre temas como identidad trans, cáñamo y cannabis, género y políticas públicas, Bogotá Región en una triada activismo-academia-política que busca analizar y construir país. También es una alegrìa presentar a tres nuevos columnistas que admiro y quiero mucho, que tienen procedencias y perspectivas bastante diversas y constructivas.

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