25 N: La noche sin Dylan

Por Daniel Toro @dasatotoro

Esta es la entrada que hice en mi pequeño diario de bolsillo hace un año, antes de enterarme de la consumación del asesinato de Dylan Cruz por parte del ESMAD. Lo comparto como un pequeño homenaje a su memoria y a la unidad de esos días.

24 de Noviembre de 2019,

Cuarto día de manifestaciones en el marco del Paro Nacional del 21N, el cacerolazo perpetuo aún retumba por las calles, Dylan se debate entre la vida y la muerte en la sala de un hospital herido en la cabeza por un “disparo no letal” del ESMAD, en inevitable pensar en Nico Neira, se supone que mañana comienza el diálogo del “presidente” con los lìderes del paro. ¿Más y más del estado Colombiano de siempre con sus hipócritas dirigentes y sus falsas promesas de cambio? La gente está brava, está unida, no tiene miedo.

En días pasados trataron de disuadirnos colectivamente con una campaña oscura de terror engendrada en las entrañas mismas de Babilonia, pero fallaron, no cuidaron en detalle y olvidaron que la memoria que nos han quitado, la hemos desplazado a nuestros celulares y que en segundos podemos compartir la realidad con el mundo.

El abuso de autoridad que ha expuesto las largas y oscuras tenazas del estado, fuera de todo consenso internacional y violatorias del revaluado contrato social:rasgos totalitarios y dictatoriales salen a flote cuando el pueblo reclama un cambio y expone su descontento.

El Paro, desatado por la furia acumulada de un país de periferias olvidadas y un gobierno que masacró 18 menores de edad en un bombardeo aéreo y ocultó la información de manera deliberada a sus ciudadanos, el mismo gobierno que cede a las presiones internacionales que sugieren reformas tributarias, pensionales y laborales regresivas, y que llega el punto de cinismo de negar a la opinión publica proyectos de ley ya radicados en el Congreso de la Repùblica. El paro es el estallido de una bomba de tiempo, el ultimo grano que cruzó el ombligo del reloj de arena.

Las manifestaciones iniciaron el 21 de Noviembre con multitudinarias marchas en todo el pais que recibieron el apoyo del sector artístico y cultural, con una importante movilizaciòn de grupos estudiantiles. Al dìa siguiente del inicio del paro, se vivió en Bogotá una noche de sucesos extraños, organizados y terroríficos, qué soportas dos en la velocidad ilimitada de las redes sociales, llenó de miedo a sus habitantes con una fórmula calcada de lo que se había aplicado en Cali el día anterior. Amenazas de saqueo por parte de vándalos, rumores de bandas organizadas que iban de conjunto en conjunto amedrentando con sus armas a las familias y robando lo que estuviera a su paso, mantuvieron despiertos a al capital, que se armó con palos, piedras y pistolas para atacar el invisible enemigo, y que corrió al día siguiente a comprar armas no letales, al punto que los vendedores de estos aparatos declararon que “parecía que las estuviéramos regalando”.

Que el alma de Dylan sea luz ante el oscuro terrorismo de quienes nos gobiernan.

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