Feminismo del siglo XXI

Soy el mayor de cuatro hermanos, único varón, tengo una hija hermosísima educada para que su inteligencia sea el atributo más precioso que debe cultivar. Fui criado por cuatro mujeres y soy fanático absoluto del talento femenino, tanto así que aun siendo muy bella si la dama en cuestión no tiene nada que ofrecer a nivel intelectual no me cuesta nada levantarme de la mesa con cualquier excusa (o sin ella porque de igual manera nunca más me hablará), y desaparecer por siempre jamás.

Considero que belleza sin inteligencia no tiene ningún sentido, además tampoco es que sea un hombre muy importante para que mi opinión sobre cuán inteligente pueda ser alguien vaya a cambiar el mundo, simplemente decidí hace mucho tiempo que la vida es corta, y si los que te rodean no te parecen interesantes pues tampoco tiene mucho sentido aguantarlos y se vale hacerlo al contrario; si alguien no me soporta pues mejor desaparezco por la misma razón que si yo no los soportase. Eso sí, en (casi) ningún escenario hay mala actitud, creo que todo tiene que fluir para hacer más amable este inhóspito planeta.

No veo a las mujeres como superiores si no como iguales a quienes tengo respeto más por su inteligencia que por sus atributos físicos y aunque la apariencia me atraiga, si su inteligencia no es afín a la idea que tengo de cómo debería ser pues me alejo sin que deba existir más problema que una natural incompatibilidad, pero hasta ahí, el haber sido criado por tantas mujeres, tener varias hermanas y una única hija  me pone en una posición interesante para esgrimir algunos argumentos en contra del feminismo radical muy alejados de cualquier acusación de misoginia.

Entre la gente que me parece más insoportable están los fanáticos de cualquier cosa, esos que andan despotricando, criticando y regando su mala bilis bajo cualquier argumento sin caer en cuenta que sus argumentos están desactualizados, manidos o son un reflejo de sus propios traumas, pero que en su ceguera los asumen como campañas de cruzados del siglo I y no de ciudadanos de este siglo XXI. De esos hay muchos grupos y subgrupos (veganos, crudiveganos, naturalistas, creacionistas, izquierdistas, antimarihuana, promarihuana, abstemios, evangelicos y muchos  otros más que no caben acá) pero entre los más sorprendentes están las feministas pues en su mayoría sostienen una lucha que en primer lugar está mal orientada y en segundo, solo por tomar dos tópicos, es anacrónica sobre todo si tomamos en cuenta que estamos en pleno siglo XXI donde todas tienen los mismos derechos y deberes que los hombres, es más, tienen más que nosotros pues si bien hay padres desnaturalizados que merecen el castigo total por ser mala influencia para sus hijos , existimos otros que vivimos en total indefensión frente a una legislación que le da preeminencia a las madres sin tomar en cuenta a los padres más que como proveedores con limitado alcance en la crianza y eso señores significa una profunda desigualdad que no es tomada en cuenta.

En otro orden de ideas y en el mismo razonamiento, la sociedad hace increíblemente complicada la convivencia, pues si la mujer es quien gana más por lo general el hombre es considerado como un vago vividor que se aprovecha de que la muchacha tiene fortuna y él no, pero en el caso contrario es el feliz cuento de la cenicienta moderna, así una larga cadena de ítems cuya exploración sería muy divertida pero alarga el texto innecesariamente, sin embargo ante estos dos puntos básicos podemos establecer que hay cierta disparidad entre los géneros que es tomada como algo natural dentro del esquema social latinoamericano.

En siglos anteriores ciertamente las mujeres fueron estigmatizadas, relegadas a ser simples receptáculos para crear niños mientras los hombres asumían las faenas del campo y la guerra que al parecer han sido las practicas humanas más comunes desde la aparición del homo sapiens, hasta avanzado el siglo XX fueron relegadas de las universidades, mal pagadas en los empleos como una forma de coacción para que volviesen a las cocinas de sus casas, despreciadas como seres sin inteligencia, hasta el derecho al voto fue asunto de amargas peleas por la igualdad de género, pero en pleno siglo XXI donde la fractura de la norma es de lo más normal, seguir con la pelea es algo que no tiene sentido alguno.

Líneas arriba escribí que la lucha de géneros está mal enfocada. La razón es simple, no creo que hablar de patriarcado o de segregación esté acorde con los nuevos tiempos donde todas tienen los mismos derechos que los hombres, tanto así que en muchos países el matrimonio igualitario es tan normal como el embarazo precoz. Siendo un ciudadano más del montón, sin palestra política ni más plataforma que redes sociales como esta, donde tan amablemente le dan espacio a mis líneas, conozco un montón de mujeres inteligentes que son profesionales exitosas en sus respectivas áreas de interés; ingenieros , médicos, periodistas, cineastas, poetisas, empresarias, escritoras, profesoras de todo el escalafón académico, antropólogas, sociólogas, políticas, abogadas, administradoras, contadoras, microempresarias, músicas, cantantes, diseñadoras, arquitectas, vendedoras ambulantes  hasta amas de casa por elección propia, pues decidieron dedicarse a su casa ya que su condición económica así lo permite sin que exista jamás un comentario sobre una segregación imaginaria. En ese mismo orden, todo eso quiere decir que si conozco más de una docena de exitosas profesionales a quienes les importa nada eso del género para su avance profesional (sea cual fuere su área de influencia) es porque hay millones a quienes ese discurso del género les resbala.

Ahora bien, si educamos a nuestras hijas y alumnas (soy profesor) para que cultiven su inteligencia es mejor que andar hablando boberas sobre una tal segregación. Entre las feministas que me he tropezado en el camino he visto un fenómeno interesante, por supuesto, hay las que por pura necedad o simples ganas de ubicar de manera más o menos lógica su inconformidad por alguna razón se agrupan para darse ánimos hasta convencerse que si un hombre las mira automáticamente las está violando, hay otras muy cultas que fabrican complicados esquemas pseudo académicos para “demostrar” cuan desgraciadas son, como aquella doctora que aseguraba que el orgasmo es una forma de dominación patriarcal, algo a todas luces absurdo pero que en su ánimo beligerante les parece de lo más acertado y original. Alguien me decía que entre las luchas está la de erradicar el mercado de la carne (prostitución) por ser algo aberrante para el género, lo que nunca me pudo responder fue que si bien el amor mercenario es un asunto bastante oscuro, sin la oferta no habría la demanda y que para anular esa oferta las mujeres deberían ser lo suficientemente responsables para evadir esa forma de ganarse la vida.

Ciertamente hay mercados espantosos donde son obligadas por hombres que en verdad no merecen más que aborrecimiento cuando no la muerte por su bajeza, sin embargo hay otras que escogen eso antes que dedicarse a trabajar cuarenta horas a la semana o estudiar alguna carrera u oficio pues la naturaleza las dotó de encantos suficientes para que cualquiera pueda pagarlo si tiene maneras. Total, muchas ganan en una noche el equivalente a varios años de trabajo sin que el discurso feminista se les ocurra. Si aplicamos la norma económica, sin la oferta no hay demanda y mientras esa oferta esté allí será muy difícil erradicar la práctica, por otro lado podríamos ver la pornografía que ahora es un negocio global donde las mujeres/objeto son parte importante de un mercado que basándose en el sexo en todas sus variantes desmiente cualquier argumento feminista en contra de esa práctica.

Ahora , el feminismo tiene visos de protesta plena de la ilógica izquierda que parece sublimar cosas sin importancia hasta colocarlas como luchas genuinas, si una mujer considera que no se parece al canon comercial no veo el sentido a la protesta por no parecer modelos, no operarse, no usar prótesis o tener más kilos de más, al final la apariencia física es un asunto de gusto personal y no del massmedia, si te sientes fea pues un psiquiatra hará más que una protesta en contra de las supermodelos por mucho argumento que usen. La clave de todo está en la educación abierta y la aceptación personal, todo bajo el precepto de que si a alguien no le agrada, triste por los demás; cada quien es como quiere y hasta no ser igual a otros es más que válido. En estos tiempos habrá quien se sienta atraído sin importar mucho la orientación sexual. Mientras la gente no se acepte, además no internalice que la apariencia es algo en lo que tienes absoluto control, que la autoestima se puede reforzar, que el estudio y la inteligencia va más allá de los sitios comunes del fanatismo estos atributos que darán al traste con cualquier argumento, nada de lo que hagan hará efecto real.

Ahora bien, digamos que quieren una bandera de lucha ahí les regalo un numero inmenso de causas a favor del género femenino que ninguna cubre, la ablación en África que es una mutilación horrible realizada por la sociedad para evitar que las mujeres sientan placer sexual y por tanto sean infieles, las prohibiciones varias y aberrantes a las niñas y mujeres musulmanas, los crímenes de honor que en su mayoría son imaginarios e impunes, la esclavitud sexual,  cuando vea la primera manifestación en contra del sometimiento femenino por razones religiosas creeré en la causa feminista, mientras pues creeré que hay mucha ignorancia disfrazada de buenas intenciones que en vez de centrarse en el desarrollo real de los cerebros se enfrasca en el sometimiento a otra forma de degradación que está inoculada dentro de cualquier fanatismo.

José Ramón Briceño, 2019

@jbdiwancomeback

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